4 marzo, 2021
El farmaceuta: necesario, prioritario y fundamental para el sistema de salud

El farmaceuta: necesario, prioritario y fundamental para el sistema de salud

En la época en la que vivimos y en medio de una pandemia, la sociedad se ha dado cuenta de que si el sistema de salud no es lo suficientemente cuidado, de un momento a otro todo se puede torcer, no solamente se trata de que cuenten con los equipos, con la inversión económica para investigaciones científicas, buenos sueldos y seguridad, sino que se ha dado cuenta de que si este no funciona como un reloj suizo, el sistema no está en las mejores condiciones.

El Covid-19 nos ha enseñado que todos son necesarios dentro del sistema de salud, desde los profesionales de la medicina, hasta el personal de limpieza o seguridad de los hospitales, clínicas y ambulatorios, pues es evidente que se necesita de todos dentro de sus respectivas áreas para que la atención al paciente sea la mejor que se puede ofrecer.

Pero un gran error es pensar que el sistema sanitario sólo se trata de médicos, enfermeras o personal que trabaja en instituciones de salud, dejando de lado a un profesional que es fundamental, necesario y prioritario para que el sistema de atención a los pacientes sea de calidad, y se trata del Farmaceuta.

Contrario a lo que suele pensar el colectivo, el farmaceuta es un profesional cuyas funciones van mucho más allá de despachar al paciente los medicamentos que necesita. Para entenderlo y comprenderlo, contamos con el equipo humano de Farmacia Ramón Ventura quienes nos explicarán todo lo que tenemos que saber sobre el farmaceuta y su importancia en el sistema de salud.

El farmaceuta como profesional

Es un profesional sanitario especialista en medicamentos, ya que sus estudios en la universidad se centran en más de un 80% en el medicamento como tal. Para llegar a ser farmacéutico, es necesario cursar el Grado en Farmacia (antigua Licenciatura) en cualquiera de las 20 facultades que existen en España. Estos estudios tienen una duración de cinco años de enseñanza teórico/práctica y posterior a eso, deben realizar seis meses de prácticas tuteladas en oficina de farmacia o servicio de farmacia de hospital.

Una vez graduado, el farmacéutico puede optar por más de 50 salidas profesionales, tanto en el sector público como en el privado, de las cuales sólo tres son exclusivas para los farmacéuticos: la oficina de farmacia, la farmacia hospitalaria y la dirección técnica de almacenes de distribución, el resto de actividades a las que pueden acceder en libre competencia con otros profesionales son la Industria farmacéutica en diferentes puestos, el área de análisis, y en temas de nutrición y alimentación.

Aún cuando hay múltiples ramas por las que el farmacéutico puede especializarse o ejercer, para los efectos de este artículo nos enfocaremos en cómo este profesional funciona dentro de los comercios farmacéuticos, ya que son los que van directamente ligados a la atención al público.

El farmaceuta y sus funciones dentro de la farmacia

Por mucho que podamos creer que con un sólo farmaceuta dentro de un comercio farmacéutico es suficiente, la verdad es que se necesitan varios profesionales para poder cumplir todas las funciones dentro del mismo, estas son:

  • Elaborar y dispensar las fórmulas magistrales.
  • Dispensar los medicamentos y brindar información completa sobre los mismos.
  • Hacer seguimiento de los tratamientos.
  • Realizar actividades dirigidas a la promoción de la salud.
  • Velar por la prevención de las enfermedades
  • Ejercer la farmacovigilancia.
  • Adquirir, custodiar y conservar los medicamentos, principios activos, medicamentos prefabricados y productos sanitarios.
  • Establecer procedimientos para la revisión periódica de las existencias a fin de retirar los medicamentos caducados.

Para poder cumplir con estas funciones y a su vez, atender de la manera correcta a los pacientes, es necesario que existan varios profesionales dentro de la farmacia, estos son:

  • Farmacéutico titular: Es la persona sobre la que recae la principal responsabilidad de gestionar la farmacia conforme a la legislación. Por ello, recibe la autorización para instalarla y ponerla en funcionamiento. Es, además, el propietario o el que posee el mayor porcentaje.
  • Farmacéutico cotitular: Se trata del profesional titulado que comparte la pertenencia de la farmacia cuando los propietarios son varios. Debe tener un porcentaje siempre igual o superior al 20%.
  • Farmacéutico regente: Es quien suple al titular y asume sus funciones en caso de que no pueda ejercerlas por causas de fuerza mayor, como una declaración legal de ausencia del titular, incapacidad legal o defunción.
  • Farmacéutico sustituto: Es el responsable quien asume de manera provisional las funciones del titular. Se le nombra para encargarse de las responsabilidades, incompatibilidades y funciones del titular.
  • Farmacéutico adjunto: Se trata de un farmacéutico que no posee ninguna propiedad sobre el establecimiento y que siempre trabaja en colaboración con el farmacéutico titular, regente o sustituto.

Por supuesto, dentro de la farmacia se necesita de más personas preparadas para asumir responsabilidades importantes y que van de la mano con las responsabilidades del personal facultativo, por lo que también son fundamentales para el buen funcionamiento de la farmacia y de la atención al paciente. Estos son:

  • Auxiliar mayor diplomado: Este auxiliar de farmacia cuenta con un diploma expedido por el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos y, aparte de cumplir su misión como tal, tiene a su cargo la organización del trabajo del resto del personal del grupo técnico, bajo la supervisión del facultativo.
  • Auxiliar diplomado: Poseen el diploma expedido por el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos. Realizan las labores propias de los auxiliares, tales como dispensar los medicamentos y soporte en la elaboración de las fórmulas magistrales, pero siempre bajo la supervisión del facultativo.
  • Técnicos en farmacia: Su trabajo en la farmacia es el de realizar la dispensación de productos farmacéuticos o de parafarmacia, dermocosmética, fitoterapia u otras categorías que existan en la oficina de farmacia. En este caso, es necesario estar en posesión de un título de formación profesional de grado medio.
  • Personal auxiliar: Dicho personal tiene un nivel de capacitación menor y el título exigido es diferente. Este colectivo asiste a los técnicos en la atención a los pacientes, en el mantenimiento de las áreas de trabajo y en la elaboración de fórmulas.

El farmacéutica en tiempos de Covid-19

Tomando en cuenta todo lo que hemos mencionado antes y la necesidad de tener farmaceutas en las comunidades. No podemos olvidar que ellos son personal de primera línea en estos tiempos tan difíciles a nivel mundial, no solamente por su incansable labor de atención al público, sino porque todo el personal sanitario está trabajando en equipo para que todo esto pase.

Así como los médicos, enfermeras y todo el personal hospitalario está cumpliendo con su trabajo sin descanso, el trabajo de los farmaceutas es fundamental para mantener al sistema de salud funcionando, pues con sus aciertos y desaciertos, todos están haciendo todo lo humanamente posible para atender a todos los afectados. Por esto mismo, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha indicado algunas funciones que los farmacéuticas deben seguir para así poder ayudar más y mejor a la población. Algunos de estos lineamientos son:

  • Fomentar buenas prácticas para evitar el contagio, en especial en grupos de riesgo. En este sentido, los farmacéuticos comunitarios representan en muchos casos el primer escalón al que acuden los pacientes ante una sintomatología respiratoria.
  • Divulgar información científica rigurosa y veraz entre los pacientes y la población general sobre la enfermedad. Contribuyendo de este modo a minimizar los posibles bulos y desmentir cualquier alarma sanitaria en la sociedad que no tenga base científica sobre la Covid-19.
  • Contribuir a la detección precoz de posibles casos de infección por Covid-19, procediendo con una adecuada derivación al médico ante signos o síntomas sugerentes de una infección respiratoria.
  • Informar (y mantenerse informado) sobre cuestiones fundamentales de la enfermedad. Es importante recordar que la Covid-19 es una infección causada por virus y, por tanto, los antibióticos no deben ser usados como medio de prevención o tratamiento.
  • Colaborar con médicos y otros profesionales de la salud para proporcionar la mejor asistencia sanitaria posible al afectado, especialmente en los niveles de atención primaria.

Por otra parte es importante destacar el fundamental papel de los farmacéuticos de Salud Pública, quienes desde las distintas áreas de control de riesgos desarrollan una labor clave en la prevención a través del control de riesgos ambientales y alimentarios, a fin de conseguir la protección de la salud de la población. Estos profesionales, funcionarios pertenecientes a las consejerías de salud de las distintas comunidades autónomas son expertos altamente cualificados en emergencias epidemiológicas motivadas por enfermedades infecciosas, que realizan inspecciones sanitarias en distintos ámbitos y coordinan los planes de actuación.

Es evidente que los profesionales farmacéuticos forman parte prioritaria del sistema de salud, ya sea pública o privada, pues la atención que le brindan a los pacientes y a todas aquellas personas que lo necesiten no podría cubrirse si ellos no estuvieran en la primera línea. Y e sque con ello no nos referimos únicamente a los tiempos de pandemia, sino a nivel general, pues como hemos mencionado, el sistema de salud necesita de todos y cada uno de los trabajadores, pues todos cumplen funciones diferentes que en conjunto protegen y cuidan al paciente.