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Acero galvanizado y sostenibilidad

Sostenibilidad. Minimizar el impacto de la huella ambiental que deja cada movimiento que los humanos hacemos en el planeta. Desde el desplazamiento con vehículos a motor, hasta la generación de todo tipo de residuos, tienen un impacto en el planeta. Ese impacto es lo que pretende minimizar la conocida Agenda 2030 que tienen los políticos entre manos y de la que realmente, los ciudadanos, sabemos más bien poco.

Cada sector, debe aportar su granito de arena. Cada ciudadano, también. Se trata de una cadena a la cual, los expertos, denominan economía circular. Un modelo de gestión que, se pone en practica llevando a cabo acciones que generan un mínimo impacto y además, minimiza los costes de todos los procesos productivos y de distribución que se llevan a cabo para que el planeta, se mantenga en movimiento.

La sostenibilidad que, parte en gran medida del reciclaje y la vida útil de cada material utilizado o producto desarrollado, es la palabra clave de todo este asunto. El objetivo, no es otro que frenar el inminente cambio climático en el que el planeta se haya inmerso. La gravedad de la situación es tal que, cada vez se presta más atención a las materias primas, los materiales y los recursos naturales disponibles.

En este sentido, se ha tornado acuciante la necesidad de minimizar ese impacto y encontrar materiales sostenibles en sectores que tanta huella de carbono dejan, como el de la construcción. Sin duda alguna, este sector, siempre en continua evolución y crecimiento, es uno de los que más riesgos hace correr al planeta. La construcción esta en todas partes y en infinidad de formas. No se trata solo de edificar viviendas o edificios de oficinas que, es lo primero que nos viene a la mente. La construcción se encarga de levantar infraestructuras de todo tipo, construir carreteras, o edificar. Siempre que estés presentes una grúa y una excavadora, el efecto, resulta nocivo para nuestro ecosistema. Se trata de una cuestión tan cierta como inevitable. El desarrollo prima sobre el desarrollo sostenible.

Teniendo esto muy presente, encontramos empresas cada vez más responsables que, aunadas con asociaciones como ATEG, la Asociación Técnica Española de Galvanización, buscan la manera de encontrar materiales más sostenibles. Siendo uno de ellos, el acero galvanizado, tan presente en todo lo relacionado con la construcción, entre otros sectores.

La huella de carbono

Este concepto nos resulta cada vez más familiar. La huella de carbono, hace referencia al volumen total de CO2, expresado en toneladas que, generan las diferentes acciones que se llevan a cabo por parte de las empresas en la fabricación de sus productos y de todas las actividades que los seres humanos llevamos a cabo a diario. Dentro del contexto actual, en el momento que estamos viviendo, los efectos del calentamiento global, resultado de esa huella de carbono, son cada vez, mas evidentes.

Es inevitable, pensar en una fábrica cuando aludimos al concepto, sin embargo, hay que incluir en el lote a todas aquellas empresas y el resto de sectores económicos como las dedicadas al transporte y la logística o, la citada construcción. A todo esto, hay que añadir el consumo energético de oficinas y demás, tipo de energía y combustibles utilizados para que funcionen todos los elementos necesarios, como la maquinaría o los vehículos, por ejemplo.

La huella de carbono, mide todas las emisiones que genera cada acción, ya sea directa o indirecta. De ahí, la necesidad de que todos tomemos conciencia de que nuestras acciones, por inocuas que parezcan, contribuyen a incrementar esas emisiones tan nefastas para la salud del planeta y para nosotros mismos.

En el sector del acero, se ha desarrollado un jerarquía de la economía circular que contribuya a minimizar ese impacto que genera su producción en el planeta. Hacemos un inciso en este punto para señalar cuales son los pasos de esta jerarquía que pretende demostrar la sostenibilidad del acero galvanizado.

Partiendo de la producción como primer peldaño de esta escala, el galvanizado, consiste en un proceso de inmersión muy eficaz que proporciona al acero un nivel de protección máximo. Por tanto, el galvanizado de los productos fabricados con acero, maximiza su durabilidad, reutilización y reciclaje.

En segundo lugar, la utilización. El acero galvanizado, queda completamente recubierto con un revestimiento duradero que perdurará a lo largo de toda la vida útil del producto en cuestión, evitando el consumo de recursos adicionales a causa de la sustitución o el mantenimiento.

Su reutilización es posible, puesto que el acero galvanizado, muestra una robustez mayor y es fácilmente desmontable para ser reutilizado, lo que permite que tenga varios ciclos de vida. El revestimiento, se mantendrá en la pieza de acero durante su siguiente ciclo.

Otra posibilidad dentro de la jerarquía de la economía circular del acero galvanizado, es la refabricación. Los productos de acero galvanizado pueden regalvanizarse y ponerse a disposición de un nuevo producto, evitando tener que producir un nuevo acero. Es muy habitual poder reutilizar productos de acero galvanizado sin necesidad de volver a galvanizarlos.

Por último, se trata de un material reciclable al cien por cien, una vez, alcance el final de su vida útil. El acero y el zinc que lo recubre, se reciclarán de manera conjunta sin perder ninguna de sus propiedades.

Acciones que se pueden llevar a cabo para reducir o compensar la huella de carbono

En la mano de cada uno reside el poder para ejecutar acciones que minimicen el impacto. A nivel empresarial o industrial, las propias empresas, disponen cada vez de mas alternativas para reducir o compensar esa huella de carbono. Por ejemplo pueden utilizar flotas de vehículos eléctricos para reducir en gran medida el consumo de combustibles fósiles, mejorar la eficiencia energética, consumir energías renovables o apostar por el autoconsumo.

Otras alternativas posibles, son el pago de impuestos verdes o la compra de CO2 en el mercado internacional de emisiones. Esta práctica, es cada vez más habitual dentro de las grandes empresas y consiste en un sistema de comercio de emisiones. Este sistema, cuenta con un regulador que define un límite superior o tope de las emisiones de gases de efecto invernadero que pueden permitirse dentro de los sectores claramente definidos de una economía. Estos permisos o derechos, se asignan a las entidades que se incluyen en el SCE. Tras un periodo de tiempo definido, cada una de las entidades cubiertas, debe entregar un número de permisos de emisión que corresponde con las emisiones producidas durante ese periodo. Las instalaciones o entidades que hayan emitido una cantidad de gases inferior a los derechos que poseen, pueden vender el exceso a otros componentes del sistema. De esta manera, las entidades con bajos costes de reducción, disponen de un incentivo para tratar de reducir sus emisiones. En tanto que las entidades cuyos costes son más elevados, pueden optar por el cumplimiento de sus obligaciones comprando permisos de emisión en el mercado. Este comercio, proporciona una mayor seguridad medioambiental dentro del control de las emisiones globales.

A su vez, en cuestiones medioambientales, las empresas, disponen de certificados que, de forma habitual, van por delante en lo que al nivel restrictivo de la legislación. Razón por la cual muchas compañías, antes de cumplir ciertos requisitos ante la ley, se anticipan y toman medidas que quedan registradas mediante certificados.

AENOR se encarga de dichas verificaciones de producto o servicio. Siendo tres los tipos de la misma que pueden solicitarse:

  • CO2 calculado que acredita la veracidad del cálculo realizado, sobre la huella de carbono de un producto o servicio en particular, es decir, el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero generado por el producto o servicio durante todo su ciclo de vida útil.
  • CO2 reducido que obliga a la organización o empresas a demostrar que su producto o el servicio que presta, ha reducido un mínimo del tres por cien la huella de carbono, tomando como referencia el cálculo del año anterior, y concede un derecho de uso anual.
  • CO2 compensado, en cuyo caso, se calculan las emisiones compensadas en los sumideros de contaminación. Estas, serán restadas de las calculadas en base a la huella de carbono del producto o servicio que se ofrezca.

Por otro lado, el Ministerio para la transición ecológica y el reto demográfico, ha creado un registro del que forman parte la empresas españolas y en el cual, se recoge el esfuerzo que las mismas, llevan a cabo para reducir y compensar la huella de carbono de sus empresas.

Una de las ventajas que ofrece el acero como material para fabricar productos a la hora de reducir el impacto medioambiental, es la capacidad que posee para su reutilización. Como ya hemos comentando párrafos atrás y, teniendo en cuenta que, para extraer y obtener el producto, se llevan a cabo procesos que producen contaminación, el uso final del producto terminado, se convierte en uno más sostenible que el resto de materiales utilizados en el sector de la construcción. Lugar donde el acero en todas sus versiones es mayormente utilizado a escalas tan importantes como para tener en cuenta el impacto medioambiental y la sostenibilidad que ofrece, frente a otro tipo de materiales.

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