26 Febrero, 2017
Cómo crear una Marca de Moda

Cómo crear una Marca de Moda

Son curiosas las vueltas que da la vida, y cómo terminé creando mi propia marca de moda es algo que aún ahora cuando lo cuento me sorprende.

Siempre me habían dicho que la clave del éxito está en tener las cosas muy claras y ser perseverante, y ese es el caso de varios de mis amigos, sin embargo, como no todo en la vida sigue reglas fijas y precisas, la mía es una de esas historias que se enmarcan en eso que llamamos “las contadas excepciones”.

Una de esas historias que, al contarlas, desprenden tanto miradas de asombro y curiosidad, como una mezcla de miedo y admiración de quienes se dan cuenta que las cosas no siempre son cómo creíamos.

Nunca había trabajado en nada remotamente parecido a la moda, si bien, sí que me había dedicado siempre a trabajos creativos, principalmente como diseñadora gráfica.

Me gustaba mi trabajo y me iba bastante bien en una Agencia de Publicidad, al final me había adaptado a eso de “la vida práctica” y, aunque es cierto que en diseño no siempre puedes dar rienda a tu creatividad, lo cierto es que estaba bastante satisfecha con las posibilidades de mi puesto.

Vivía con mi novio en un piso en el centro y había llegado a esa, por algunos, llamada “comfort zone”. Ahora bien, a mí me encantaba y estaba de lo más a gusto con cada pequeño detalle de mi vida.

Puede que esta sea la parte que más sorprende a algunas de las personas a las que se lo cuento, porque muchas vienen de trabajarse mucho para llegar a comprender qué es lo que realmente quieren hacer. En mi caso, la verdad, es que nunca se trató de buscar nada porque estuviera satisfecha, fue más bien un cúmulo de casualidades.

Una Profesión Inesperada

Todo empezó, cuando me apunté con otra amiga del trabajo a un curso de serigrafía y, lo que empezó como un tiempo de ocio para pasar el rato se convirtió en toda una afición.

Ni mi amiga ni yo sabíamos de patronaje o diseño de moda en absoluto, pero empezamos a hacer diseños y estamparlos en camisetas por puro disfrute. Íbamos con ellas al trabajo, y lo más curioso era que varias personas nos empezaron a preguntar dónde las habíamos comprado.

Una cosa llevó a otra, y al final acabamos con nuestra propia marca. En realidad, fue todo muy sencillo.

Bueno, a decir verdad, tuvimos que contratar los servicios de Tramites Fáciles Santander, un despacho de abogados multidisciplinar que nos asesoró detalladamente en todo el tema contable, ya que esto se nos escapaba por completo tanto a mí como a mi amiga.

Sin duda, una de las cosas que más me gustó fue el Branding, en sí mismo, ya que nuestra marca era muy personal y transmitía nuestra forma de entender la vida. Creo que eso fue lo que realmente hizo que creciera y conectara con tanta gente.

Teníamos una identidad fuerte, una historia y unos valores con los que muchas personas se podían identificar, más allá de las grandes multinacionales que cada vez hacen diseños más parecidos entre sí.

También con ayuda de nuestros abogados entendimos el entramado legal que acompaña a toda empresa y nos esforzamos por crear un plan de negocio consistente.

Otro de los aspectos que nos ayudó a funcionar ya desde el principio fue el tener la posibilidad de crear una Tienda Online, con lo que no teníamos tantos costes iniciales y como ambas teníamos muchos conocimientos de Publicidad, aprovechamos todo nuestro bagaje para disfrutar de compartir y difundir nuestra marca en las redes sociales.

No tardamos mucho en encontrar distribuidores y algunas tiendas minoristas interesadas en que fuéramos uno de sus proveedores.

Al principio, manteníamos nuestro trabajo en la Agencia, pero, una vez que el negocio empezó a darnos ingresos más estables decidimos dar el salto y arriesgar todo por nuestro proyecto.

La verdad es que si un par de años atrás me dicen que iba a estar negociando con una distribuidora francesa una nueva colección de zapatillas con nuestros estampados no me lo hubiera creído.

Entonces, lo tenía todo aparentemente muy claro. Ahora, viendo hacia atrás me doy cuenta de que es, precisamente el hecho de tener un mundo de posibilidades ahí fuera lo realmente interesante de la vida.

Las cojas o no, ahí están y tú decides por dónde sigues.